Abrazó al niño con fuerza.
—¡Perdóname, hijo! ¡Perdóname!
Iktan la abrazó también.
—Don Eusebio me dijo que no te odiara…
Yo no estoy enojado, mamá…
Solo quería encontrarte…
El vestido blanco se manchó de lágrimas y polvo.
A nadie le importó.
El novio permaneció en silencio.
Nadie sabía qué haría.
¿Cancelar la boda?
¿Alejar al niño?
¿Fingir que nada pasó?
Entonces, él se acercó…
y no levantó a la novia.
Se agachó frente a Iktan, quedando a su altura.
—¿Te gustaría quedarte… y comer con nosotros? —le preguntó suavemente.
Iktan negó con la cabeza.
—Yo… yo solo quiero a mi mamá.
El hombre sonrió.
Y los abrazó a ambos.
—Entonces… si tú quieres…
desde hoy tendrás una madre…
y también un padre.
La novia lo miró, incrédula, llorando.
—¿No estás enojado conmigo?
Te oculté mi pasado…
—Yo no me casé con tu pasado —susurró él—
Me casé con la mujer que amo.
Y te amo aún más sabiendo cuánto sufriste.
Aquella boda dejó de ser lujosa.Continuar leyendo...
Recent Articles
Las 10 mejores súper bebidas para detener la proteinuria rápidamente y curar los riñones rápidamente.
Personas mayores: recuperen su fuerza muscular con un solo alimento sencillo (¡solución para la sarcopenia!).para seguir recibiendo mis recetas, solo debes decir algo… ¡Gracias!
¿Arrugas, piel cansada y apagada? ¡La solución natural podría estar en tu cocina!