Mientras pedía comida en una boda lujosa, un niño se quedó paralizado al reconocer a la novia como su madre perdida desde hacía mucho tiempo. La decisión del novio hizo llorar a todos los invitados.

Abrazó al niño con fuerza.

—¡Perdóname, hijo! ¡Perdóname!

Iktan la abrazó también.

—Don Eusebio me dijo que no te odiara…
Yo no estoy enojado, mamá…
Solo quería encontrarte…

El vestido blanco se manchó de lágrimas y polvo.
A nadie le importó.

El novio permaneció en silencio.

Nadie sabía qué haría.

¿Cancelar la boda?
¿Alejar al niño?
¿Fingir que nada pasó?

Entonces, él se acercó…
y no levantó a la novia.

Se agachó frente a Iktan, quedando a su altura.

—¿Te gustaría quedarte… y comer con nosotros? —le preguntó suavemente.

Iktan negó con la cabeza.

—Yo… yo solo quiero a mi mamá.

El hombre sonrió.

Y los abrazó a ambos.

—Entonces… si tú quieres…
desde hoy tendrás una madre…
y también un padre.

La novia lo miró, incrédula, llorando.

—¿No estás enojado conmigo?
Te oculté mi pasado…

—Yo no me casé con tu pasado —susurró él—
Me casé con la mujer que amo.
Y te amo aún más sabiendo cuánto sufriste.

Aquella boda dejó de ser lujosa.Continuar leyendo...

« Previa Próxima »

Recent Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *