Sus hijos arrojaron al mar a su padre de 87 años… olvidaron que toda su vida había sido del mar.

—El mar no pudo conmigo. Pero ustedes… ya mataron a su propio padre.—

José Arlindo había pasado casi toda su vida creyendo que el amor, como el mar, siempre regresaba. Podía retirarse, volverse frío, incluso peligroso… pero al final, siempre volvía a la orilla. Así había amado a Lourdes durante casi sesenta años. Así había criado a sus hijos. Así había confiado en la sangre que llevaba su mismo apellido.Continuar leyendo...

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