El estrés excesivo no siempre se nota por fuera, pero por dentro puede pasar factura…

La tensión sostenida puede hacer que apretemos los dientes sin notarlo (bruxismo), que los músculos duelan, que aparezcan cefaleas y que la digestión se vuelva más lenta, ya que el cuerpo prioriza la supervivencia antes que procesar bien los alimentos.

Incluso es común notar mayor caída del cabello cuando el estrés se prolonga por semanas o meses 😟.

Además, un cerebro que vive en modo alerta termina exhausto.
Surge la fatiga mental, cuesta concentrarse y el estado de ánimo se vuelve inestable. Dormimos mal, damos vueltas a los problemas y sentimos que no descansamos aunque estemos en la cama.Continuar leyendo...

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