El estrés excesivo no siempre se nota por fuera, pero por dentro puede pasar factura…

Durante un momento, eso es útil.
De hecho, cierto nivel de estrés es normal e incluso necesario para reaccionar y adaptarnos.

El verdadero problema aparece cuando esa alerta permanece encendida todo el tiempo 😰.
Si vivimos en tensión constante, el organismo comienza a agotarse y empiezan a surgir consecuencias.

Por ejemplo, el cortisol puede elevar los niveles de glucosa, ya que libera energía rápida para “protegernos”, aunque no exista un peligro real.
También puede favorecer el aumento de triglicéridos y de la presión arterial, porque el corazón trabaja con mayor intensidad y los vasos sanguíneos permanecen contraídos.Continuar leyendo...

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