¿Qué hace que las personas mayores se despierten a las 3 a.m.? ¿Deberíamos preocuparnos?

Despertarse a las 3 de la mañana y no poder volver a dormirse es común, especialmente después de los 60 años. Envejecimiento, hábitos, señales corporales: ¿deberíamos preocuparnos o simplemente ajustar nuestro ritmo?

Despertarse en mitad de la noche, con los ojos bien abiertos a las 3 de la madrugada, con la sensación de que no volverá el sueño… ¿Te suena? No te preocupes: es un fenómeno muy común, sobre todo después de los 60. Pero ¿por qué ocurre con tanta frecuencia? ¿Será simplemente la edad… o una señal de que algo merece tu atención? Analicémoslo con más detalle, sin exagerar.

Una disminución natural de la melatonina con la edad

Nuestro sueño está guiado por una hormona clave: la melatonina. Esta hormona ayuda al cuerpo a comprender que es hora de dormir profundamente.

Con el paso de los años, su producción disminuye de forma natural. ¿El resultado? El sueño se vuelve más ligero y fragmentado. Alrededor de las 2 o 3 de la madrugada, el nivel puede ser tan bajo que provoque un despertar espontáneo.

Si a eso añadimos una mayor sensibilidad a la luz (despertador con simulación de amanecer, farola exterior, pantalla encendida…) el cerebro recibe la señal de que “se acerca la mañana”.

Un consejo sencillo:  oscurecer completamente la habitación (persianas cerradas, cortinas opacas) y evitar las pantallas al menos una hora antes de acostarse puede marcar una gran diferencia.

Un cambio en el ritmo circadiano

Se llama ritmo circadiano: es nuestro reloj interno. Con la edad, tiende a adelantarse.

¿En la práctica? Queremos acostarnos más temprano… y, por lo tanto, despertarnos también más temprano.

Si te duermes sobre las 9 p. m., despertarte a las 3 a. m. ya equivale a seis horas de sueño. Esto no es necesariamente un trastorno, sino un ajuste biológico natural.

Este fenómeno es común después de un cambio en el estilo de vida: jubilación, reducción de actividades sociales, días menos activos.

¿La clave? Mantener una actividad regular durante el día, exponerse a la luz natural por la mañana (idealmente una hora después de despertarse) y mantener estables los horarios de acostarse y despertarse, incluso los fines de semana.Continuar leyendo...

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