Nunca antes un joven le había hablado con tanta cortesía y mucho menos uno tan apuesto. Pues balbuceó acomodándose la cinta del cabello. Creo que las gardenias son muy hermosas. Huelen como el cielo. Miguel sonrió aún más amplio. Como el cielo repitió como si fuera la frase más poética que hubiera escuchado. Entonces serán gardenias.
compró el ramo más grande de gardenias blancas que tenía la vendedora y con una reverencia digna de un caballero se las ofreció a Teresa. Para usted, señorita, que huele como el cielo. Teresa sintió que el corazón le galopaba como caballo desbocado. Jamás había recibido flores de un hombre y mucho menos de alguien que la miraba como si fuera la cosa más bella del mundo.
No puedo aceptarlas”, susurró, aunque cada fibra de su ser deseaba tomarlas. “Mi papá, su papá no tiene por qué enterarse”, dijo Miguel suavemente. “Solo son flores de un admirador que espera conocer su nombre.” “Teresa.” Teresa Morales, respondió ella, tomando finalmente las gardenias.Continuar leyendo...
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