En un cazo o sartén grande, calienta la nata junto con el azúcar y la vainilla (si usas).
No dejes que hierva. Solo calienta hasta que el azúcar se disuelva completamente.
Añade el queso crema poco a poco, removiendo con unas varillas o espátula para que se integre bien. Debe quedar una mezcla sin grumos.
Una vez caliente y homogénea, retira del fuego.
Escurre las hojas de gelatina y añádelas al cazo. Remueve bien para que se disuelvan completamente.
Si usas gelatina en polvo ya hidratada, agrégala en este paso igualmente.
Deja templar la mezcla unos minutos antes de verterla en el molde.
Consejo: Puedes usar una batidora de mano para asegurarte de que la mezcla quede muy lisa y sin grumos.
4. Montar y enfriar
Vierte la mezcla de queso sobre la base de galletas ya fría.
Alisa la superficie con una espátula o cuchara.
Golpea ligeramente el molde sobre la encimera para eliminar posibles burbujas de aire.
Cubre con papel film y guarda en la nevera al menos 4-6 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche.
5. Decorar antes de servir
Una vez cuajada, es hora de decorar tu tarta de queso. Esto no solo le dará un toque visual atractivo, sino también sabor extra.Continuar leyendo...
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