“¿Puedo limpiar tu casa por un plato de comida?” — Pero cuando el millonario la vio, su corazón pareció detenerse; quedó atónito, incapaz de pronunciar palabra.

Julian se quedó paralizado.

No por lástima, sino por sorpresa.

“¿Emily?”, susurró.

Ella levantó la vista, con la incredulidad grabada en el rostro. “¿Julian?”.

El tiempo pareció transcurrir en un instante.

Siete años atrás, había desaparecido, sin previo aviso, sin una despedida, simplemente se había ido.

Dio un paso atrás, con el corazón acelerado. La última imagen que tenía de Emily Hart era la de ella con un vestido rojo de verano, descalza en su jardín, riendo como si nada pudiera hacerle daño.

Y ahora estaba allí, con ropa raída, frágil y desgastada.

“¿Dónde has estado?”, preguntó con voz tensa.Continuar leyendo...

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