Recuerdo perfectamente el sonido metálico de las puertas al abrirse, el pasillo largo, blanco, casi vacío. Caminé buscando el número de habitación que me habían dado.
Todo parecía normal.
Hasta que escuché una voz.
Una voz que conocía mejor que la mía.
Me detuve.
No porque quisiera escuchar.
Me detuve porque mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza.
Era Julián.
Al principio pensé que estaba imaginando cosas.
“Claro que no es él”, me dije.
“Está en un avión.”
Pero la voz volvió a escucharse, más clara.
Estaba al otro lado de una puerta entreabierta, en una pequeña sala de espera para familiares.
No sé por qué me acerqué.
Tal vez porque cuando algo no tiene sentido, uno necesita comprobarlo con sus propios ojos.
O tal vez porque, en el fondo, ya sabía.Continuar leyendo...
Recent Articles
La tarta «atrae visitas» ¡Sin harina de trigo! ¡Húmeda, esponjosa, fácil de hacer y genial para servir en café!
Le hice a mi hija un vestido con los pañuelos de seda que había guardado de su madre… cuando alguien se burló, no imaginaba lo que ocurriría después.
1 hoja destruye los dolores reumáticos, artritis, golpes y lesiones. Reduce molestia de pierna.