Mi esposo dijo que estaría de viaje tres días, pero escuché su voz dentro de una sala del hospital. Estuve a punto de abrir la puerta… hasta que oí una frase que derrumbó todo nuestro matrimonio. En ese instante entendí que yo era parte de su plan.

Recuerdo perfectamente el sonido metálico de las puertas al abrirse, el pasillo largo, blanco, casi vacío. Caminé buscando el número de habitación que me habían dado.

Todo parecía normal.

Hasta que escuché una voz.

Una voz que conocía mejor que la mía.

Me detuve.

 

 

No porque quisiera escuchar.
Me detuve porque mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza.

Era Julián.

Al principio pensé que estaba imaginando cosas.

“Claro que no es él”, me dije.
“Está en un avión.”

Pero la voz volvió a escucharse, más clara.

Estaba al otro lado de una puerta entreabierta, en una pequeña sala de espera para familiares.

No sé por qué me acerqué.

Tal vez porque cuando algo no tiene sentido, uno necesita comprobarlo con sus propios ojos.

O tal vez porque, en el fondo, ya sabía.Continuar leyendo...

« Previa Próxima »

Recent Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *