No es solo desinterés.
Es una sensación de vacío.
Cuando actividades que antes te daban alegría ya no generan motivación, el cuerpo responde con lentitud, apatía y falta de impulso.
Esto puede ser una señal temprana de depresión o de una tristeza profunda no atendida.
Si estas señales aparecen de forma persistente, no las minimices.
El cuerpo no exagera. El cuerpo comunica.
Escucharte no es debilidad.