Buscar apoyo no es fracaso.
A veces hablar con alguien de confianza o con un profesional puede marcar la diferencia entre seguir acumulando dolor… o empezar a liberarlo.
Una reflexión importante
La tristeza no siempre se ve en lágrimas.
A veces se siente en los hombros caídos, en el estómago apretado o en el cansancio que no se explica.
Tu cuerpo puede estar pidiendo lo que tu mente aún no se atreve a reconocer.
Escúchalo.