Este plato trae recuerdos de los métodos tradicionales de conservación casera. Lo que muchas abuelas llamaban simplemente “carne seca” (a veces “cecina” o “carne secada al sol”, según la región) era una forma práctica de almacenar la carne mucho antes de los congeladores. El resultado es profundamente sabroso, masticable y lleno de sabor concentrado, perfecto como refrigerio o para usar más tarde en la cocina.
Nota: Los nombres varían según la familia y la región. Sin certeza del nombre tradicional exacto, esta receta se centra en el método utilizado para la carne seca/cecina clásica.Continuar leyendo...
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