—Oh, disculpe, señorita. Esa sonrisa no era mala. Es solo que, a pesar de las adversidades de la vida, ver a una joven radiante siempre le alegra el día a un hombre mayor.
Conmovida por la sinceridad de Léon, la corredora se ablandó. Le dio un ligero beso en la mejilla antes de seguir adelante, trotando con agilidad.
Maurice, sorprendido, se echa a reír.
– Mauricio:
¡Ja! ¡Bien hecho, amigo! ¡Menudo regreso, eh!
– Léon, con una sonrisa cómplice:
«¡3-0! ¡Tu turno!»
Michael y la venta más improbable
A pocos kilómetros de distancia, en una metrópoli, se desarrolla otra historia.
Michael, un joven de Montana, acaba de mudarse a Nueva York en busca de trabajo. Consigue un puesto en una gran tienda departamental de la ciudad.
El día que lo contrataron, el jefe le advirtió.
– El jefe:
Esto no es Montana. Para permanecer, hay que vender al menos 20 productos al día.
Michael asiente con seriedad. Pero al final, el jefe revisa el rendimiento.Continuar leyendo...