Una anciana pasó todo el verano y el otoño clavando estacas de madera afiladas en el tejado. Sus vecinos pensaban que estaba loca… hasta que por fin llegó el invierno.

Muchos daños materiales. Los tejados quedaron parcialmente destruidos. Faltaba una placa.

Pero su casa permaneció intacta.

No faltaba ni una sola tabla.

Los postes de madera resistieron toda la fuerza del viento, doblándose y girando hacia arriba. Mientras la tormenta rugía a su alrededor, su tejado permaneció en pie.

La verdad solo se supo más tarde.Continuar leyendo...

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