Entró esperando tener las últimas palabras cuando ella entrara al reino espiritual, pero al entrar recuerda la sorpresa: “Entré y Jill estaba hablando. Lo primero que dijo fue: ‘Sáquenme de aquí. Quiero irme a casa’”.
Ryan no podía asimilar lo que estaba pasando; negó con la cabeza con incredulidad.
Él pensó que ella solo estaba murmurando, pero luego le preguntó los nombres de sus mascotas y le hizo algunas preguntas de cálculo mental, a las que ella respondió todas sin error.
Incluso pidió ir a cenar a su restaurante mexicano favorito. Entonces él supo que Jill no iba al mundo espiritual… sino que regresaría a casa con él.
Le preguntaron a Ryan qué había hecho que su esposa volviera y él respondió sin dudarlo: “Dios. Intervención divina. Sinceramente, lo creo”.