Hay heridas que nunca sanan del todo. Permanecen latentes durante años, enterradas bajo la rutina, el amor y la valentía… hasta que un día se reabren inesperadamente. Esto es exactamente lo que le ocurrió a Marc, padre soltero de gemelas ciegas, cuando su pasado llamó a su puerta tras dieciocho largos años de silencio.
Tenían sólo una semana cuando su madre los abandonó.
