Despertarte cada mañana con sensación de moco espeso en la garganta, necesidad constante de carraspear o la impresión de tener algo “pegado” no es un fenómeno casual. La producción de flema es un mecanismo de defensa. Cuando se vuelve persistente, suele reflejar un proceso inflamatorio o irritativo que el cuerpo intenta compensar.
Las vías respiratorias producen moco de forma natural para atrapar partículas, microorganismos y sustancias irritantes. Este moco normalmente es fluido y se elimina sin que lo percibas. El problema aparece cuando aumenta su producción o se vuelve más espeso, generando sensación de obstrucción o acumulación.