La verdadera pregunta que debemos hacer
La verdadera cuestión no es culpar a nadie, sino examinar cómo se construyen y se mantienen las relaciones. La esposa representa la seguridad. La amante representa el deseo. El reto es aprender a mantener a ambos dentro de la misma relación, sin involucrar a una tercera persona.
Cuando las parejas equilibran la seguridad con la pasión, la rutina con la intimidad y la comunicación con la presencia emocional, el amor no desaparece: madura.