Esa mañana salí al balcón y noté algo extraño moviéndose dentro de la pared. En ese momento me superaron con puro terror, sobre todo cuando me di cuenta de lo que era

El miedo a lo desconocido

Cuanto más observaba, más dudas surgían. No parecía una serpiente. Sus movimientos no eran suaves ni fluidos, sino espasmódicos, torpes, casi desesperados. La criatura parecía avanzar dentro de la pared, mientras una parte de su cuerpo —la cola— quedaba afuera, atrapada

“Debe ser algo enorme con una cola delgada”, pensé, intentando darle forma a lo que veía.

Una oleada de ansiedad y asco se mezcló con el miedo. La sensación era profunda, casi primitiva. Como si hubiera sido testigo de algo que no debía ver, algo prohibido. Quería gritar y, al mismo tiempo, dar la vuelta, irme y fingir que nada había pasado.

El descubrimientoContinuar leyendo...

« Previa Próxima »

Recent Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *