1. Prioriza los alimentos de origen vegetal
Una alimentación rica en frutas, verduras y cereales integrales aporta antioxidantes y fibra, los cuales ayudan al cuerpo a combatir la inflamación y a fortalecer el sistema inmunológico.
Las verduras crucíferas como el brócoli, la col rizada (kale) y la coliflor contienen compuestos que protegen las células del daño.
Las bayas, los cítricos y las verduras de hoja verde aportan vitaminas esenciales que pueden reducir el riesgo de cáncer.
Consejo: intenta tener un plato colorido en cada comida, ya que la variedad garantiza una amplia gama de nutrientes.
2. Elige proteínas magras y grasas saludables
El consumo excesivo de carne roja o procesada se ha relacionado con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, incluido el cáncer de ovario.
Opta por fuentes de proteína más saludables como:Continuar leyendo...
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