Cómo las duchas diarias después de los 65 años pueden hacer más daño que bien

Sin dramatizar, reducir la frecuencia de las duchas también puede ser una forma de limitar estos pequeños riesgos cotidianos, sobre todo cuando nos sentimos menos estables o más cansados ​​determinados días.

Estar limpio no significa ducharse todos los días.

Este es quizás el punto más tranquilizador: mantenerse limpio no implica necesariamente ducharse a diario. Muchos especialistas en bienestar coinciden en que, después de los 65 años, ducharse dos o tres veces por semana es más que suficiente en la mayoría de los casos.

El resto de los días, una limpieza localizada es suficiente: rostro, manos, axilas, zona íntima y pies si es necesario. Una toallita suave, agua tibia, un limpiador suave… ¡y listo! Esta rutina ayuda a cuidar la piel a la vez que mantiene una sensación de frescura y confort.

Buenos hábitos para una ducha más respetuosa

Continuar leyendo...

« Previa Próxima »

Recent Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *