Hay formas simples de comprobar si el cuchillo mejoró su filo:
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Cortar un champiñón o una verdura blanda
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Cortar una rebanada de pan
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Intentar hacer un corte fino sin aplicar mucha fuerza
Cuando el cuchillo está bien afilado, entra con facilidad en el alimento y el corte es limpio, sin aplastar ni romper.