Muchas personas no tienen problemas por ser débiles.
Tienen problemas por no saber decir “no”.
No todo el mundo es grosero contigo por mala intención. A veces ocurre porque nunca marcaste un límite claro. Cuando siempre aceptas, siempre respondes y siempre estás disponible, algunas personas empiezan a asumir que tu tiempo no tiene valor.