1. Calma la mente
Al inclinar la cabeza hacia el suelo y respirar profundamente, se activa el sistema nervioso parasimpático. Esto reduce la ansiedad, la agitación mental y favorece estados de calma y meditación.
2. Estira las vértebras
Al alargar los brazos hacia adelante y dejar que las caderas se hundan hacia los talones, se estira suavemente la columna vertebral, lo que ayuda a liberar la tensión acumulada entre vértebras.
3. Mejora el sueño
Practicar esta postura antes de dormir puede ayudarte a relajarte y conciliar un sueño profundo, al activar zonas cerebrales relacionadas con el descanso y la serenidad.