Mucho antes de los focos y los flashes, Diana Spencer llevaba una vida sencilla. Una fotografía de 1971 la muestra de vacaciones en Itchenor, West Sussex, sonriendo y relajada. Nada espectacular, y sin embargo, todo está ahí: una espontaneidad cautivadora, una autenticidad que se convertiría en su sello personal. Otra imagen, tomada fuera de su apartamento en Coleherne Court, Londres, poco antes de su compromiso, captura ese momento crucial en el que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.