Entre ellos se encuentra la sensación que algunas personas describen cuando se acerca un cambio importante. Los médicos han observado en ocasiones que pacientes graves expresan una sensación de alivio o la necesidad de despedirse de sus seres queridos. Un comportamiento inquietante, pero profundamente humano.
No se trata de predicciones, sino de una mayor sensibilidad a las señales sutiles que el cuerpo percibe incluso antes de que la mente las formule.