Tal vez sea hora de hablar
¿La solución? Comunicación: amable, sin confrontación.
Intenta algo sencillo como: “¿Prefieres un poco de espacio o puedo acercarme?”.
A menudo, las conversaciones más pequeñas abren las puertas más grandes. No se trata de forzar la cercanía, sino de comprender lo que la otra persona realmente necesita.