Ardor o dolor persistente
La sensación de quemazón sin causa visible puede vincularse a factores nerviosos, estrés o carencias nutricionales. Si el ardor es continuo o interfiere con la alimentación y el descanso, conviene una evaluación clínica para orientar medidas personalizadas.
Manchas, nódulos o heridas que no cicatrizan
Cualquier lesión que persiste, cambia de tamaño, sangra o duele merece revisión. Algunas alteraciones se relacionan con exposición solar prolongada o irritación crónica. La detección temprana permite tratamientos más sencillos y efectivos.