Las personas que se sienten desafortunadas suelen actuar por estrés, miedo o una sensación de carencia. Esta tensión afecta sus decisiones y su reacción ante las situaciones. Por otro lado, quienes actúan con calma y confianza tienden a pensar con mayor claridad ya manejar los resultados con equilibrio.
Por eso, incluso antes de hacer algo pequeño, como comprar un billete, conviene hacer una pausa y comprobar nuestro estado de ánimo.
