En definitiva, esta es una decisión profundamente personal y debe ser respetada. Cada familia e individuo debe analizar lo que considere mejor, tanto para su paz emocional como para honrar la memoria de su ser querido. La importancia radica en el respeto y el amor con que se afronta esta decisión, y en cómo esta práctica contribuye a la serenidad de quienes la toman.