—¿Tú… eres el médico principal? —susurró ella.
Alejandro no respondió. Solo asintió y empujó la camilla hacia la sala de partos.
Fue un parto complicado. Valeria sufrió una brusca caída de la presión arterial, el latido fetal se volvió débil y fue necesario intervenir de inmediato. En medio de la tensión, Alejandro mantuvo la calma profesional. Todo el equipo contuvo la respiración mientras trabajaban juntos.
Después de casi 40 minutos, el bebé nació.