5. Necesidad obsesiva de control
Alguien que necesita controlarlo todo no está tratando de ayudarte; está tratando de dominarte.
Esto puede manifestarse como críticas constantes, intentos de tomar decisiones por usted, desconfianza en sus elecciones o presión emocional para hacerlo dependiente de su aprobación.
La filosofía estoica nos recuerda que tu mente es tu territorio. Nadie puede gobernarla sin tu permiso.
6. Culpan a los demás y evitan la responsabilidad.
Cuando algo sale mal, estas personas siempre culpan a alguien más. Nunca admiten sus errores y tergiversan cualquier situación para hacerse pasar por víctimas.
Con el tiempo, puedes terminar sintiéndote culpable incluso cuando no lo seas.
Un carácter fuerte acepta la responsabilidad; un carácter manipulador siempre la evita.
7. Disfrutan del fracaso de los demás