Se quedó sin aliento. Las fotos mostraban a David. Ni en el trabajo ni en casa, sino en momentos íntimos con diferentes mujeres. Sonriendo, tocándose, besándose. Escenas que le revolvían el estómago y le nublaban la vista. Se dejó caer en el borde de la cama, susurrando para sí misma, intentando comprender lo que veía. Esto no podía ser real. Esta no podía ser su vida.
El sonido de la puerta principal al abrirse la sobresaltó. Jake entró con la mochila al hombro. Marie recogió rápidamente las fotos, con manos temblorosas. Lo llamó a la habitación, esforzándose por mantener la voz firme. Le preguntó de dónde venía la alcancía y qué significaban las fotos.